La Fundación Hospital de Calahorra se ha adaptado a la situación provocada por el coronavirus con ejemplar eficacia

La Fundación Hospital de Calahorra se ha adaptado a la situación provocada por el coronavirus con ejemplar eficacia

La declaración de La Rioja como “zona de transmisión comunitaria significativa” coincidió con los primeros positivos, el miércoles día 11 de marzo, de pacientes ingresados en FHC, con el fallecimiento por COVID-19 del primer paciente de nuestro hospital -acaecido inmediatamente tras su traslado a la UCI del Hospital San Pedro, exactamente como se informó en nota de prensa del pasado jueves 12 de marzo- y con el consecuente aislamiento de más de treinta profesionales del centro.

Inmediatamente, según explica el Comité de Empresa, fueron adoptadas drásticas medidas organizativas, las cuales fueron comunicadas a la plantilla de FHC el viernes 13 de marzo, a las 16:00 horas, reunidos la Dirección del centro y el Comité de Empresa en el seno del Comité de Seguridad y Salud de FHC convocado con carácter de urgencia por la representación de los trabajadores. Estas fueron las medidas adoptadas:

  • Suspensión de toda la actividad quirúrgica no programada ni urgente (salvo oncología).
  • Suspensión de todas las consultas, técnicas y pruebas programadas, salvo las no demorables y urgentes, tras previa valoración telefónica.
  • Habilitar la Segunda Planta del centro, hasta entonces de “hospitalización médica”, para el ingreso y cuidado de pacientes con COVID-19, con disponibilidad plena de las seis camas de CI (Cuidados Intermedios) y proveyendo uno de sus boxes con un respirador lanzadera para los casos de obligado traslado a la UCI del Hospital San Pedro.
  • Habilitar la Primera Planta de FHC, hasta entonces de “hospitalización quirúrgica”, para el ingreso y cuidado del resto de patologías, procurando la mejor sectorialización posible, en especial de niños y madres tras el parto.

Ello ha supuesto un esfuerzo ímprobo a todos los niveles, logístico y asistencial, tanto como darle, funcionalmente, la vuelta al centro “como un calcetín” para afrontar decididamente las necesidades urgentes de la actual pandemia. Téngase en cuenta que FHC no tiene en su cartera de servicios Medicina Intensiva (UCI) ni hemos tenido nunca una “planta de infecciosos” como la 7ª del Hospital San Pedro.

Todo ha debido crearse ex novo y con los medios disponibles. Téngase en cuenta, también, que las medidas descritas obligaron a reorganizar absolutamente toda la actividad asistencial de nuevo, con nuevas agendas, todo ello empezando absolutamente desde cero. Así, por ejemplo, el mismo día 13 se inició el contacto telefónico con más de 5.600 pacientes a los que se ha informado, uno a uno, de la suspensión de sus consultas, cifra que ha ido en aumento desde entonces.

Podemos afirmar, con satisfacción, que el proceso adaptativo se ha realizado con ejemplar eficacia y sobresaliente profesionalidad. Lamentamos, no obstante, las molestias causadas a todos los ciudadanos de La Rioja Baja así como las demoras inevitables a consecuencia de la presente situación. Rogamos comprendan que dichas molestias son temporales y en aras de un bien mayor.

Aquellas medidas iniciales han sido implementadas diariamente, sin tregua, desde entonces, siendo demasiado prolijo su detalle en este momento, hasta la puesta en marcha, la mañana de hoy, de la carpa instalada en la tarde de ayer para la realización de tomas de muestras desde el vehículo para la detección de la enfermedad COVID-19.

Con buen criterio dicha carpa ha sido instalada en el aparcamiento del centro de convalecencia contiguo a FHC, no inhabilitando así ninguno de los espacios propios del hospital. La carpa es atendida por personal propio de FHC, concretamente por nueve enfermeras del hospital, cuatro de reciente contratación para la Atención Domiciliaria en esta crisis, y cinco fijas de plantilla, todas perfectamente capacitadas y formadas para la actividad a desempeñar.

Hasta la fecha, son trece los casos positivos confirmados de contagio de COVID-19 entre los profesionales de FHC.

Es bien sabido que la tasa de contagios de trabajadores del sector sanitario, cercana al 14% del total, es la más alta del mundo y ello, sin duda, es un elemento que nos preocupa a todos. Pero los ciudadanos de la Rioja Baja pueden tener absoluta confianza en la continuidad asistencial del centro, el cual cuenta con su plantilla plenamente operativa, sin más bajas que las temporales debidas a las circunstancias indicadas y las del propio servicio.

Todos hacemos votos para que, con la mayor prontitud, puedan ser realizadas pruebas sistemáticas que permitan detectar con fiabilidad estadística la base de la pirámide de transmisión, algo imprescindible habida cuenta de que la enfermedad cursa y se transmite incluso por paciente asintomático o con síntomas leves. Actuar detectando masivamente posibles contagios es una medida reclamada por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es fundamental disponer de los Equipos de Protección Individual (EPI) precisos para afrontar con plena garantía los tratamientos asistenciales, en beneficio tanto de los propios profesionales como de la seguridad de los pacientes con otras patologías.

Es conocida la escasez de medios disponibles. También la calidad de los EPIs ha menguado notablemente, no disponiendo, ya, por ejemplo, desde hace días, de batas impermeables reforzadas, que se han sustituido por otros equipos, maximizando la empleabilidad y reciclaje de los equipos disponibles. Es natural la gran y justificada preocupación que la plantilla tiene respecto de tales carencias.

Los servicios de compras y almacén de FHC prepararon al centro, muy previsoramente, de forma concienzuda para cualquier eventualidad, hasta el extremo de que desde FHC se envió material al SERIS el pasado 16 de marzo (1.800 mascarillas FFP2 y 1.400 batas quirúrgicas): el “pez pequeño” suministrando al “grande”. Pero la actual situación nos ha llevado a consumir el estocaje existente y ello hace prioritario el aseguramiento del abastecimiento del equipo necesario de protección y asistencia.

Por ello, queremos finalizar esta primera comunicación agradeciendo a todos los ciudadanos de La Rioja Baja las donaciones de material recibidas, que nos conmueven y alientan. Gracias a todos/as.

Queremos ejemplificar nuestro agradecimiento, especialmente, en dos casos representativos:

  • J. Bruna, SL, de Rincón de Soto, pioneros al donar a FHC parte de sus existencias de material laboral y de seguridad,
  • Jesús Ángel Losantos, de Hermanos SG Group, de Calahorra, quien, además de adquirir mascarillas, a su costa, que espera recibir tanto vía aérea como marítima, nos han construido 350 estupendas pantallas que nos han entregado hoy… incluyendo un corazón en cada una. Sin palabras.

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